
Cómo escribir, expresar, comunicar algo que todavía esta en tránsito, algo que está en la tendencia, pero que no ha encontrado forma ni soporte… Porque la dificultad del emprendimiento femenino cruza muchas dimensiones que no están abordadas en el paradigma actual de “hacer empresa” y de “ser empresaria”.
El emprendimiento ha sido acometido desde el hombre, desde el ser humano hombre, hasta donde nos lo cuenta la historia oficial de la humanidad. No siempre el hombre fue el protagonista (pueden leer “El Cáliz y la Espada” de Ryan Eissler), pero hasta donde nos han contado oficialmente, es desde “el Patriarca” que la humanidad conoce el crecimiento, la creatividad, el progreso…
Sabemos que el mundo se abarca desde esos supuestos, desde esas miradas y desde esas acciones. El mundo está clasificado, dividido, compartimentado y ordenado desde la perspectiva masculina y se hace y se construye desde el hacer masculino, con sus cualidades buenas y malas, con sus virtudes y defectos.
Quizás una de las características mas difícil de llevar en este mundo de gobierno masculino en el que nos hemos insertado, es lo compartimentado de éste. Principalmente porque las mujeres somos inclusivas en nuestro mirar, actuar y comprender el mundo. Al ponernos los pantalones y la corbata, hemos tratado de “hacer empresa” en un mundo con leyes masculinas con el ánimo de seguir siendo mujeres, femeninas y madres, aun cuando muchas no lo son biológicamente, sí lo son en su principio femenino que acoge, ampara, espera y finalmente da a luz…
¿Entonces qué ocurre con nuestro ser? Nos dividimos, vamos en contra de nuestra naturaleza por elección propia, porque tenemos el interés y el derecho de desarrollarnos como individuos. Todavía el mundo no conoce las herramientas que han de usarse para una verdadera e integra inclusión del lo femenino en todo su esplendor.
Hay una verdadera revolución ahí y un verdadero desafío para todos, como sociedad de seres humanos. Por salud mental de los integrantes del planeta.
Nosotras requerimos de tiempo propio e individual para desarrollarnos y entregar nuestro aporte al mundo; necesitamos de tiempo en familia para entregar el amor; los valores y la influencia que deseamos ser para nuestros hijos; necesitamos tiempo para ser las amantes de nuestras parejas, novios, esposos; necesitamos tiempo para reunirnos con las amigas, vitrinear e ir de compras y no podemos hacerlo a la perfección en este esquema de compartimentos y cajones en que esta configurado nuestro vivir cotidiano… Nuestros compañeros, los hombres, tienen que poner un poco más de su parte aún, hablo aquí de la sociedad de los hombres: la mirada masculina debe hacer un espacio para mirar el horizonte con los ojos femeninos también y así como nosotras hemos aprendido a ser arriesgadas e insólitas, ellos deben aprender a ser inclusivos y diversos en su actuar.
Nosotras no podemos ser empresarias como un viejo empresario de antaño, nosotras somos vanguardistas y por eso nos llevamos un peso extra que estamos dispuestas a cargar, así vamos abriendo el bosque cerrado hasta ahora. Nosotras no podemos ser empresarias como el estereotipo del empresario que ve tarde mal y nunca a sus hijos y a su mujer… Nosotras estamos construyendo ser empresarias con la familia incluida y lo social incluido, porque somos inclusivas. Nosotras creamos redes y esa es una revolución en el mundo de los paradigmas del empresario de antaño, nosotras estamos empezando a desarrollar esas herramientas que la sociedad esta requiriendo.
No me olvido de nuestra contraparte preciosa que son los hombres, ellos también están en la vanguardia acompañando este proceso y algunos guiándolo, porque su posición de privilegio les ha conferido ese poder.











BIEEENNNNNN !!
Siempre he dicho que tienes el DON DE LA PALABRA !!
Me encantó tu reportaje...me siento identificada, con la ruptura de paradigmas que hoy nos junta !!
Cariños de tu compañera de Auto.
Liliana