
elmercurio. Es uno de los países con más blogueros en el mundo y, a la vez, donde son más censurados. Farnaz Seifi fue una de las primeras mujeres iraníes que comenzó a defender sus derechos a través de internet. Muchos de quienes la han imitado son perseguidos y encarcelados por la policía. Hoy, por seguridad, ella vive en Holanda y desde allá relata su dura lucha por expresarse. Cuando Farnaz Seifi (26) fue arrestada por oficiales del gobierno iraní en enero de 2007, se encontraba en el aeropuerto lista para tomar un avión que la llevaría a un congreso sobre periodismo cibernético en India. El cargo: actuar contra la seguridad nacional del país. Las razones: plasmar en su blog su mirada crítica y asistir a talleres de periodismo fuera del país. Los agentes la llevaron a su casa, revisaron sus pertenencias –apuntes, libros, computador– y la trasladaron a la cárcel de Evin. Luego de pasar dos días en reclusión solitaria, fue puesta en libertad. Pese al mal rato, tuvo mejor suerte que Omid Reda Mir–Safayi (25), un compatriota que murió en marzo de 2009 en prisión, cuando llevaba poco más de un mes de su sentencia de dos años por publicar comentarios en su blog sobre los líderes religiosos del país. Nunca hubo pruebas suficientes para acusarlo y todavía se desconocen las causas de su muerte. Por Valeria Iturriaga
Cientos de blogueros islámicos han pasado por
situaciones similares por apoyar a través de la red la lucha por la
libertad de expresión y pensamiento. Irán es actualmente el tercer país
con más blogueros en el mundo y, al mismo tiempo, uno de los lugares
más difíciles para expresarse libremente. Ante la represión, varios
jóvenes vieron en el ciberespacio la posibilidad de dar a conocer su
opinión sobre los problemas que vivían. Entre ellos, un grupo de
mujeres se propuso darles espacio a las voces femeninas. "El blog es un
instrumento para que las voces reprimidas se escuchen en una sociedad
donde todos los medios están controlados por el Estado", aseguró Farnaz
durante THE BOBs 2007, una prestigiosa competencia internacional que
premia a los mejores blogs del mundo, en la que Farnaz fue jurado.
Pero, como ella misma relata a Revista Ya, ni siquiera los blogs pueden
estar mucho tiempo fuera del control del gobierno iraní.
Farnaz
nació en Teherán, la capital de Irán, en 1983, durante la guerra contra
Irak y la invasión de Saddam Hussein a su país. "No fue una infancia
muy feliz para mí. Mi padre estaba en las zonas de guerra mientras yo
estaba sola con mi madre y algunos años después, con mi hermano menor.
Fue una infancia llena de bombardeos, miedo y pérdida de seres
queridos", relata desde Holanda, a donde llegó hace dos años para
profundizar sus estudios de periodismo. Pero prefiere no revelar en qué
ciudad está. Aún se siente insegura.
Su padre, arquitecto,
siempre la alentó a leer, estudiar y reflexionar. "De él aprendí lo que
es la paciencia y el actuar de manera lógica. Es una de las personas
más influyentes en mi vida". A su madre la describe como una mujer muy
fuerte y admirable, pero con quien tiene pocas ideas en común. Porque
Farnaz es de una nueva generación, una generación que piensa en cambios.
La ofensiva del gobierno
Cuando
Farnaz tenía 18 años comenzó a revolucionar la web de su país. "Empecé
mi blog y me transformé en una de las primeras mujeres iraníes que
escribía abiertamente sobre feminismo, los derechos de la mujer, su
cuerpo y sus deseos". Encontró en esta herramienta lo que ningún medio,
incluso los reformistas –trabajó en los diarios Etermad Melli, Sarmayeh
y Etemad, además de la revista Nameh, que fue prohibida por la
justicia–, le pudo ofrecer: hablar de los temas tabú en su sociedad.
Un
año después de haber decidido abrir un blog, Farnaz se hizo miembro de
la ONG "Centro cultural de mujeres iraníes", una de las más importantes
de Irán. A pesar de que logró hacer reales algunos proyectos –como la
creación de una gran biblioteca sobre estudios de la mujer–, las
constantes persecuciones del gobierno hacían que cada vez se viera más
difícil poder acercarse a la idea de país que anhelaba.
El sitio
web de la ONG a la que pertenecía, llamado "Tribuna de feministas
iraníes", fue intervenido y bloqueado por el Estado. Cualquier tema u
opinión en desacuerdo con el poder era causa de represalia. Así y todo,
junto a los demás miembros de la página web, decidió crear la primera
revista feminista online de Irán: Zanestan, que significa "La tierra de
las mujeres". "En poco tiempo la revista adquirió gran popularidad y
muchos activistas, académicos y periodistas escribieron artículos para
nosotros. Pero nuevamente el gobierno se sintió amenazado y la revista
fue intervenida en un sinfín de oportunidades. Finalmente, llamaron al
dueño de la compañía de soporte de la página web, lo amenazaron y nos
quitaron el dominio. Luego, las autoridades judiciales enviaron una
carta prohibiendo a cualquier compañía que nos diera soporte para la
revista".
Sueños virtuales
"Tengo un sueño", es el título
que Parastoo Dokoohaki utilizó para la entrada del 14 de diciembre de
2006 en su blog. "Son las 4 de la mañana en Teherán y no puedo dormir.
(...) Estoy pensando en las elecciones municipales de nuestra ciudad y
estoy tratando de estimar cuánta gente irá a votar. ¿Qué tiene esto de
importante para mí? Que una mayor participación puede mejorar la
situación de los reformistas iraníes (...). Pero esto no es lo único
que me mantiene insomne. Mi blog en persa fue bloqueado por tercera vez
en los últimos seis meses. He cambiado el dominio de la dirección dos
veces, pero nuevamente fue bloqueado por las autoridades. Yo soy
periodista, escribo mis notas personales y mis preocupaciones –desde
familiares a sociales, desde poesía a cine- en mi blog, entonces no sé
por qué ellos están en contra de lo que hago. ¿Por qué debo ser
censurada? (...) Tengo un sueño, pero si sólo pudiera soñar...".
Parastoo,
junto a Asieh Amini –quien trabajó en la clausurada Zanan, la revista
femenina más audaz de Irán- y otras tantas mujeres blogueras islámicas,
han luchado por las mismas causas que mueven a Farnaz. Son activistas
feministas y han sido parte de la revolución escrita que comenzó hace
algunos años en Irán a través de los blogs. Todas conocen la cárcel de
Evin Parastoo y Asieh estuvieron cinco días en prisión junto a otras 33
mujeres por iniciar una campaña para reclamar por las leyes
discriminatorias– por "atentar contra el orden del país".
El
mismo sueño que describió Parastoo en su blog, es el que Farnaz ha
tenido durante años. "Sueño con un Irán democrático, sin opresión
contra aquellos que buscan una vida mejor. Pero la vida me ha enseñado
a ser realista y a concentrarme en objetivos más factibles. Por ahora,
me gustaría ver a un candidato más tolerante ganar las elecciones
presidenciales de junio y que mejore la situación para los activistas
civiles, políticos y periodistas", relata la bloguera.
Movida
desde un comienzo por ese sueño, Farnaz comenzó a involucrarse en
numerosas campañas en Irán, como "Stop censorship of women en internet"
(Alto a la censura de las mujeres en internet) y fue fundadora de una
de las más famosas, que aún continúa: la "Campaña por la igualdad",
iniciativa que pretende juntar un millón de firmas para eliminar la
discriminación contra la mujer en Irán y demandar su igualdad ante la
ley.
El sitio web de la campaña ha sido intervenido 20 veces,
más que cualquier otro en Irán. Esto significa que han tenido que crear
20 direcciones distintas, cada vez que la anterior ha sido bloqueada
por el gobierno. Así, una y otra vez. La tarea para los miembros de la
campaña no es fácil: más de 50 de ellos han sido arrestados en los
últimos dos años y algunos han sido condenados a la cárcel.
–¿No tuviste miedo de que te ocurriera lo mismo?
–Sí,
muchas veces. Tuve miedo porque muchos de mis amigos más cercanos, que
son también activistas o blogueros, habían sido arrestados. Siempre
tuve el miedo de que me pasara a mí. Hasta que finalmente me tocó
–contesta Farnaz desde Holanda.
Por eso no ha querido volver a
Irán. Le preocupa que la arresten o la interroguen de nuevo. "Si sale
electo un presidente más tolerante, definitivamente iría a visitar a mi
familia".
Farnaz recuerda que cuando inauguró su blog, hace ocho
años, muchos lectores la agredían. "Por un período tuve muchos
comentarios ofensivos, me trataban de prostituta y cosas por el
estilo", cuenta. Entonces decidió cerrar la sección de comentarios.
Pero al poco tiempo la reabrió. "Ser bloguera me ha enseñado a ser una
persona mucho más democrática. Debo reconocer, que cuando comencé a
escribir mi blog, no lo era. Solía pensar que yo sabía la verdad y
tenía muy poca paciencia escuchando opiniones distintas. Puedo decir
que a través de los años esta actividad me convirtió en una persona
mucho más abierta al diálogo, a escuchar y juzgar después de conocer la
otra parte". Además, dice que le ha permitido crear fuertes redes de
contacto y le ha enseñado a no silenciar su voz, a no autocensurarse.
Hoy,
mientras continúa participando en ONGs feministas y mantiene el
contacto con las demás blogueras, ha armado su vida en Holanda. Tiene
un novio holandés, estudia, hace una pasantía, pasa tiempo con sus
amigos, se come una colación rápida a la hora del café. Dice tener una
vida normal como cualquier otro habitante del país. Pero, por muy lejos
que esté de Irán, sigue siendo la bloguera que lucha por la libertad de
expresión, la igualdad y los derechos de las mujeres. "No importa donde
esté, sigo preocupándome, enojándome, alegrándome o sintiendo esperanza
cuando escucho y leo lo que ocurre día a día en mi país".










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